Bien lo decía la carta -presentarse a la corte el viernes 14 de marzo a las 9:00 am- ni un minuto más, ni un minuto menos.
He estado enfermo toda la semana, y hoy no es el día en que mejor me siento. Pero tengo que ir, tengo que acabar de una vez por todas con esta maldita espera, esta angustia que me sigue a todas partes, que nubla cada rincón que visito.
Bañarme, agua, jabón, agua, jabón, agua, shampoo, agua shampoo, agua; todo luce tan fácil, tan desproporcionado y sobrecogedor al mismo tiempo. Para qué bañarme si tal vez vaya a la carcel? Pero tambien, este podría ser mi último baño. Siempre me ha gustado dejar correr el agua por mi cabeza, justo como ahora, dejarla fluir y cerrar los ojos, ser uno con el agua y diluirme en el misterio insondable de las cañerías y el océano y la eternidad.
Afeitarme, recortarme los pelos de la nariz, peinarme. Por alguna razón no puedo dejar de hacer estos malditos rituales, estas pequeñas cosas que le dan orden a mi vida, pero que ahora llenan mis ojos de lágrimas, viendo los últimos rituales de un hombre libre.
Sacar el traje nuevo del closet, ni siquiera voy a pensar en la ironía, ponerme las medias, perfume en el cuerpo, para quién? pues para mí. Maldito día que me trajo a este punto, maldito, maldito! Los pantalones, la camisa, por dentro, correa, zapatos, saco. solo falta la corbata y el ataud, nunca en mi vida me habías enseñado esto espejo, nunca antes había conocido al cadaver que me imita destras de tí.
Mi soledad es absoluta, nadie en la cocina, nadie en la sala, absolutamente nadie. Por qué me tengo que sentar a llorar, por qué me tiene que doler tanto que Mary se haya largado cuando se enteró? Si no le hubiera hecho caso a Suli, maldito y mil veces maldito, porque yo si tuve honor y me quedé callado, pero el nisiquiera me coge el teléfono todavía.
La corbata, las llaves, la cartera, el celular. Espero que hoy por fin me dicten sentencia, ya van 4 veces en el último año y siempre es lo mismo - venga en 3 meses- Coño! y mientras tanto quien vive en esta maldita agonía de no saber si se esta vivo o enterrado, que me diga el maldito juez quién puede luchar contra esta opresión en el pecho que una vez llamé vida.
Chequeo el gas, las ventanas, cierro la puerta, 10 escalones por piso, 40 escalones. Ya hasta en el trabajo están empezando a darse ceuenta de que pasa algo, claro. Tu crees que es fácil enseñar historia cuando probablemente ya ha terminado la mía, todo por un maldito error.
Encender el carro, dar marcha atrás, guía a la derecha, a la izquierda, marcha hacia delante. El que sea tal vez el último viaje en carro de mi vida. Todo por el honor. Un último cigarrillo, literalmente, no tengo más. Perfecto! nada, que cada copazo sea como una busqueda de aliento divino que me permita mantener la cordura, inhalando fuego prometéico.
Aquí es, parquearme, atrás, alante, atrás. Listo 42 escalones, recepción, que pase por allí, pues claro, con mucho gusto animal. Tratandome como a un criminal, si todo fue un error, un maldito error. Pero a tí que te importa, nada eso lo se yo por la forma en que mandas a sentar, tan despectiva, cuando no eres más que una más de la masas elevada a una posición que no te corresponde.
Esperar, esperar, esperar 30 minutos despúes de las 9 y ahora es que llega mi abogado - no te preocupes todo va a ir bien - ya ni me importa que vaya bien o mal, lo único que quiero es que vaya, que una decisión sea tomada hoy y que caiga la guillotina que pende sobre mi cuello, día y noche, sin saber si soy o no soy, libre o enterrrado.
Por fin vamos a entrar, en silencio, sentarnos, esperar al juez, jugar con un lapicero entre los dedos. Por qué no pude decir el nombre de Suli, total todo era de él, yo simplemente lo tomé por error, pero el policía que me revisó no me creyó que toda esa cocaína no era mía. Qué hacía en mi mochila entonces? Bueno yo cogía esa funda por error, que de donde, pues de la calle. Y ahí me jodí, preso, luego excarcelado por el dinero que pagó mi madre, pero inició la cuenta atrás, la espera por el juicio por distribuidor. 4 citas, 1 año, toda mi vida destrozada, toda mi realidad simplemente ha dejado de ser, todo es una espiral sin fin, con esa jodida sensación de caer y caer y caer sin saber donde está el fondo o si te van a salir alas. Una pesadilla interminable.
Mi abogado se para, cinco, diez minutos, necesito un cigarrillo o me voy a comer el lapicero. Ahí viene, qué! que traspapelaron mi expediente, y entonces? que espera la carta otra vez, no puedo seguir en esto, la realidad objetiva amenaza con desprenderse de mí y alejarse, tienes un cigarrillo? no, claro que no, no creo que aguante más, no creo que pueda llegar hasta la próxima cita.
2 comentarios:
Super, super entretenido. Me dejaste en suspenso.
me dejaste en suspenso!!! muy cool!
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